Los Beneficios de Caminar Descalzo para los Niños

Los beneficios de andar descalzo son muchísimos, de hecho es lo más natural y saludable para el pie. Probablemente ya hayas oído algo al respecto, pero en los últimos años unas investigaciones científicas han demostrado que los beneficios no son solo físicos sino también cerebrales y cognitivos.

Para empezar, andar descalzo ayuda a recuperar el equilibrio energético natural del cuerpo, cuando la piel toca directamente con las superficies naturales de la tierra, los electrones negativos de la tierra son absorbidos por el cuerpo. Esto compensa la gran masa de electrones positivos que absorbemos a diario, debido a todas las conexiones eléctricas que nos rodean.

Así que, ir descalzos sobre superficies naturales ayuda a recuperar el quilibrio natural del cuerpo. También favorece el desarrollo cerebral óptimo. Los pies tienen muchísimas terminaciones nerviosas, de hecho, en los 8 primeros meses de edad incluso tienen una mayor sensibilidad táctil que las manos.

Es por esto que jugar con los pies y permitir que los bebes vayan descalzos permite una maduración del sistema nervioso temprana, estimulando la mielinización de las dendritas y favoreciendo el desarrollo intelectual. Andar descalzo también estimula el sistema nervioso y desarrolla un sentido de conciencia corporal.

Como mencioné en el párrafo anterior, nuestros pies tienen un montón de terminaciones nerviosas y puntos de presión que transmiten información al cuerpo, permitiéndole al niño saber dónde está su cuerpo en el espacio y como moverse con seguridad en él. En cambio, cuando les ponemos zapatos se reduce la información sensorial que reciben de su propio cuerpo y del entorno.

También fortalece las articulaciones y músculos y mejora la postura del niño. Ya que el recibir mucha información sobre el suelo a través de los pies hace que los niños no tengan que ir constantemente con la cabeza agachada viendo al suelo haciendo que tengan un mejor postura.

Desarrolla un caminar saludable y previene lesiones. Si los pies están demasiado tiempo encerrados en zapatos incomodos se interrumpe el correcto desarrollo y crecimiento del pie y los dedos no pueden extenderse libremente. En cambio, ir descalzo no solo fortalece los pies, sino también la parte inferior de las piernas y los tobillos.

Además las rodillas se flexionan más para amortiguar mejor cada paso haciendo que el cuerpo sea más ágil y menos propenso a lesiones. El andar descalzo también desarrolla los sentidos y favorece una mayor conexión con la naturaleza y el entorno. Ir descalzo activa todos los sentidos y hace que los niños estén atentos a las circunstancias del entorno, evaluándolo y adaptándose a él.

Caminar descalzo crea una conexión directa con el mundo natural que los niños están viviendo. Esto no solo despierta los sentidos, sino que promueve una mayor afinidad por la naturaleza y la conexión con ella. Lo cual no solo es bueno para los pies de los pequeños sino también para su propia salud emocional.

¿Por qué no forzarles a ir descalzos?

Ya hemos mencionado algunos de los beneficios para tu hijo de ir descalzo, sin embargo tenemos que pensar que cada niño sabe lo que necesita, las sensaciones en el propio cuerpo son muy personales y deben respetarse y cuidarse.

Por eso es importante no obligarlos y mejor pensar en formas de favorecer el contexto, la situacion para que se quiten los zapatos pero sin que se sientan obligados o que es regla. Dejar que el niño tome la desición por si sólo y que el decida cuando y como.